"I went to the woods because I wished to live deliberately, to front only the essential facts of life, and see if I could not learn what it had to teach, and not, when I came to die, discover that I had not lived"

H.D.Thoreau

15 de octubre de 2011

"En compañia de la Soledad"







            Caminando entre multitudes de personas, me di cuenta que estaba solo. Y no era el único, divisé las miradas fantasmales que cargaban suplicantes el peso de su encierro, y los gritos de agonía de moribundas voces que rogaban  refugio en algún oído, escuché el repiqueteo de miles de pasos que pasaban a mi alrededor, sin estar allí, y la constante búsqueda de esquizofrénicas soluciones para una enfermedad que se escabullía entre los tumultos.

            Entonces me asusté y corrí a buscar compañía, observé  ojos que miraban y oídos que escuchaban, que las risas eran gratis  y se daban en abundancia,  supe que allí reinaban las palabras,  pero presté mas atención, entonces vi que emergían de un cuerpo paralítico, escuché un eco resonar,  eran mis palabras pródigas volviendo a mi encuentro por no haber encontrado asilo en un interior frío y hueco. Y me sentí solo otra vez.

            Traté de cautivar, de meterme dentro de aquellos recipientes oscuros y de un gélido vacío tratando de  hacer prender mis palabras,  y lo logré, me pareció haber escapado de la soledad. Por un tiempo viví así y creí que había rellenado la pequeña grieta que había hallado dentro de mi, pero al mirar nuevamente allí no encontré solo una pequeña rasgadura, sino sentí que había sido robado, y observé la aridez hueca de un interior frío que había visto en otros lugares, nada mío quedaba,  pronto sentí que mis palabras ya no eran mías y en aquellos ojos ajenos no se reflejaba mi figura, y entendí que yo ya no era yo, pues había logrado huir de mi, mi cuerpo se convulsionó y un grito moribundo de agonía salió en busca de refugio en un oído que no encontró.

            Triste y deprimido me aleje a la soledad, el silencio me empezó a aturdir, no paso mucho tiempo cuando, estrepitosamente, miles de pensamientos surcaron mi mente haciéndome entrar en estado de pánico: cruentamente se me mostraba una realidad mas real de la que alguna vez había visto, y de la que no podía salir, quería gritar, correr, llorar, durante mucho tiempo me sentí ahogado en aquella región escondida a las miradas ajenas, cuyas praderas me miraban extrañamente, como un animal exótico, de otras regiones, y así me sentía, envuelto en mi autocompasión solo podía abrigarme en la compañía de los recuerdos y mantenerme ajeno a esas tierras. Caminaba por  la máxima expresión de la libertad, pero me sentía  encerrado, empezaba a asfixiarme, entonces entendí que tenia que salir, dirigirme hacia aquella claridad tenue que apenas podía vislumbrar. Como el niño recién nacido, que rompe en un llanto al llegar al mundo amedrentado por la incandescente realidad que lo rodea, habiendo roto sus ataduras, alejado de la tibia seguridad del vientre de su madre, no llora por dolor, llora por temor, a pesar de que ahora se encuentra en un mundo mas libre, no puede burlar la fatalidad del miedo que vigila su entrada, entonces me di cuenta que de la misma manera, caminaba asustado, cubierto de una armadura de miedo que me dificultaba avanzar y moverme rápidamente, hacia fuerza para quedarme dentro,  y entendí que debía dejarme nacer, de nuevo,  entonces me quite la pesada armazón y empecé a avanzar mas ágilmente, y mientras caminaba, alejado de toda compañía, me di cuenta que ya no estaba solo, de repente me volví a encontrar,  allí estaba, parado, esperando paciente a querer verme de nuevo, entonces recordé a ciertas personas  y escuche sus lejanos clamores que gritaban mi nombre , venían en mi búsqueda, y me encontré lleno de nuevo. 
Así comprendí que no es estando solo que se sufre la soledad ni es en las multitudes donde se encuentra compañía.



F.V.