"I went to the woods because I wished to live deliberately, to front only the essential facts of life, and see if I could not learn what it had to teach, and not, when I came to die, discover that I had not lived"

H.D.Thoreau

21 de diciembre de 2011

Payada a un Hombre Perdido



"Payada a un Hombre Perdido"



Te ofrezco este rosario hermano,
pues me a conmovido tu historia,
procura que en la memoria,
guardes bien de mis consejos,
que mas sabe este paisano,
por pecador que por viejo.

Es un traidor más que amigo,
quien te aconseja escapar,
te pido que antes de olvidar,
prestes un poco de atención,
y veas que en ese vino,
mas que amigo hay un polizón.

Te ruego que antes de chupar,
mires bien en tus interiores,
te aconsejo que los explores,
para ver que te anda penando,
pedile a Dios con sinceridad,
que allí te vaya alumbrando.

Aquel te va haciendo su esclavo,
te convierte en un mendigo,
luego te pone agresivo,
y un manotazo a la china,
rompe el alma en pedazos,
y quiebra tu amor a la vida.

Una lagrima se te escapa,
la impotencia que no afloja,
y una vergüenza te sonroja,
por verte echo un fracasado,
ya no queres volver a casa,
y te echas a morir tomado.

No caigas en una locura,
si te encuentras desesperado,
que Dios no te ha abandonado,
toma este rosario hermano,
y arroja al suelo la cicuta,
que vivir aun no es pecado.

Decis que lloras por tu mama,
que un borracho te la arrebató,
y a su vida se la arrancó,
sin pedir permiso ni perdón,
y al mismo destino te lanzas,
del alcohol, que a tu madre se llevó.

Si al cielo pudieras mirar,
sabrías que ella no se murió,
que allí descansa junto a Dios,
pero triste te ve sufrir,
vos tenes la oportunidad,
de un orgullo darle a sentir.

Tenes que volverte a levantar,
una vez mas salir del pozo,
se que es difícil y costoso,
pero la vida no es eterna,
la vejez se te empieza a marcar,
y la gran puerta se te cierra.

No es fracasado el que yerra,
de tropiezos se hace el camino,
y en la fuerza esta el desafío,
de levantarse del suelo,
mil veces cubierto de tierra,
por las laderas del esfuerzo.

Aun hay mucho que perder,
porque tenes mucho por ganar,
solo debes aprender a amar,
a vos, a Dios y a la vida,
teniendo algo porque agradecer,
dando la espalda a la bebida

Este es mi consejo hermano,
que me sale desde el corazón,
no se si tenga yo la razón,
pero si algo he aprendido,
es que la vida es un regalo,
y es también un compromiso.



F.V.




22 de noviembre de 2011

"No Soy"


NO SOY


NO SOY POETA, NO SOY CANTOR,
NO SOY UN LIBRO, NI SOY CANCIÓN,
NO SOY COMPOSITOR, NI TROVADOR,
NO SOY UNA NOTA, NI UNA ORACIÓN.

NO SOY EL ROCIO QUE MOJA TU ROSTRO,
NO SOY LA LLUVIA QUE ACOMPAÑA TU DOLOR,
NO SOY LA AGONIA DE UN CORAZÓN ROTO,
AL QUE SE LE HA DERRAMADO TODO SU CALOR.

NO SOY EL AROMA A CAMPO SILVESTRE,
NO SOY EL VIENTO QUE SE ROBA SU OLOR,
NO SOY UNA FLOR DE CARDO FLORECIENTE,
QUE DESPIERTA SALVAJE EN HUMILDE ESPLENDOR.

NO SOY EL ALBA, NI SOY SOL QUE AMANECE,
NO SOY EL CELESTE DEL CIELO SERENO,
NO SOY LA MELANCOLIA QUE ATARDECE,
ANARANJADO EN SU HORIZONTE DUEÑO.

NO SOY LA CORRIENTE DEL RIO QUE ESCAPA,
NO SOY SUS MURMUROS QUE GUARDAN SECRETOS,
NO SOY EL REMANZO DE ENSUEÑOS QUE DANZA,
BAJO UN SAUCE QUE LO ABRAZA EN CONSUELO.

NO SOY POETA, NO SOY CANTOR,
NO SOY UN LIBRO, NI SOY CANCIÓN,
SOY EL SENTIMIENTO QUE HAS IGNORADO,
QUE VAGA ERRANTE EN BUSCA DE ATENCIÓN.


F.V.






19 de noviembre de 2011

Zambita de un recuerdo



Zambita de un recuerdo


Altaneras danzan las llamas de fuego,
Se vuelve cálido el aire en la canción,
Las cenizas vuelan en una zamba,
Hay una guitarra que endulza el potrero,
Donde acude el campo en busca de calma,
Donde encuentra la luna una emoción.

Se hace música la voz de los paisanos,
se hace rito aquel remanso en la noche,
Se hacen en sus notas todos hermanos,
Penetra en lo hondo del monte su canto,
Y un eco sereno, galopante noble,
relincho perdido de un potro cimarrón.

Levanta el polvo apagado recuerdo,
El viejo fogón que brilló en los ojos,
De un inocente ternero hijo ´e toro,
De un pichón del cielo que aprendió a volar,
Que heredó las plumas de un Cóndor de Fierro,
De un dotor de campo, de amor y de verdad.

Lo mece al niño las coplas del norteño,
El suave palpitar, embrujo de bombo,
Toca las puertas a un mundo de ensueños,
Cautiva el hechizo a la criatura,
Lo abriga el padre en abrazo hondo,
Duerme el pequeño en zamba de ternura.

Se alimenta el fuego en el son del trovador,
Se alimentan las almas con la oración,
Nacida en guitarreada al pie del alba,
La gente se retira y muere el fogón
Pero quedan aún encendidas las brazas, 
Y permanece en el corazón su ardor.



F.V.



15 de octubre de 2011

"En compañia de la Soledad"







            Caminando entre multitudes de personas, me di cuenta que estaba solo. Y no era el único, divisé las miradas fantasmales que cargaban suplicantes el peso de su encierro, y los gritos de agonía de moribundas voces que rogaban  refugio en algún oído, escuché el repiqueteo de miles de pasos que pasaban a mi alrededor, sin estar allí, y la constante búsqueda de esquizofrénicas soluciones para una enfermedad que se escabullía entre los tumultos.

            Entonces me asusté y corrí a buscar compañía, observé  ojos que miraban y oídos que escuchaban, que las risas eran gratis  y se daban en abundancia,  supe que allí reinaban las palabras,  pero presté mas atención, entonces vi que emergían de un cuerpo paralítico, escuché un eco resonar,  eran mis palabras pródigas volviendo a mi encuentro por no haber encontrado asilo en un interior frío y hueco. Y me sentí solo otra vez.

            Traté de cautivar, de meterme dentro de aquellos recipientes oscuros y de un gélido vacío tratando de  hacer prender mis palabras,  y lo logré, me pareció haber escapado de la soledad. Por un tiempo viví así y creí que había rellenado la pequeña grieta que había hallado dentro de mi, pero al mirar nuevamente allí no encontré solo una pequeña rasgadura, sino sentí que había sido robado, y observé la aridez hueca de un interior frío que había visto en otros lugares, nada mío quedaba,  pronto sentí que mis palabras ya no eran mías y en aquellos ojos ajenos no se reflejaba mi figura, y entendí que yo ya no era yo, pues había logrado huir de mi, mi cuerpo se convulsionó y un grito moribundo de agonía salió en busca de refugio en un oído que no encontró.

            Triste y deprimido me aleje a la soledad, el silencio me empezó a aturdir, no paso mucho tiempo cuando, estrepitosamente, miles de pensamientos surcaron mi mente haciéndome entrar en estado de pánico: cruentamente se me mostraba una realidad mas real de la que alguna vez había visto, y de la que no podía salir, quería gritar, correr, llorar, durante mucho tiempo me sentí ahogado en aquella región escondida a las miradas ajenas, cuyas praderas me miraban extrañamente, como un animal exótico, de otras regiones, y así me sentía, envuelto en mi autocompasión solo podía abrigarme en la compañía de los recuerdos y mantenerme ajeno a esas tierras. Caminaba por  la máxima expresión de la libertad, pero me sentía  encerrado, empezaba a asfixiarme, entonces entendí que tenia que salir, dirigirme hacia aquella claridad tenue que apenas podía vislumbrar. Como el niño recién nacido, que rompe en un llanto al llegar al mundo amedrentado por la incandescente realidad que lo rodea, habiendo roto sus ataduras, alejado de la tibia seguridad del vientre de su madre, no llora por dolor, llora por temor, a pesar de que ahora se encuentra en un mundo mas libre, no puede burlar la fatalidad del miedo que vigila su entrada, entonces me di cuenta que de la misma manera, caminaba asustado, cubierto de una armadura de miedo que me dificultaba avanzar y moverme rápidamente, hacia fuerza para quedarme dentro,  y entendí que debía dejarme nacer, de nuevo,  entonces me quite la pesada armazón y empecé a avanzar mas ágilmente, y mientras caminaba, alejado de toda compañía, me di cuenta que ya no estaba solo, de repente me volví a encontrar,  allí estaba, parado, esperando paciente a querer verme de nuevo, entonces recordé a ciertas personas  y escuche sus lejanos clamores que gritaban mi nombre , venían en mi búsqueda, y me encontré lleno de nuevo. 
Así comprendí que no es estando solo que se sufre la soledad ni es en las multitudes donde se encuentra compañía.



F.V.




11 de septiembre de 2011

"El Mendigo"


El Mendigo


Solo una moneda pido, si  es mucho reclamar una caricia. Solo busco un concilio con sus miradas, una tregua a la lucha por esquivar mi encuentro. Poder así romper el conjuro de los ojos de medusa, que me convierten en parte del paisaje, en una estatua sin nombre, con un corazón que no late.

Solo una moneda pido,  y poder seguir penando en la banquina  del camino de mi vida, mantener firme esta agonía errante, buscando consuelo a una Realidad que se ha vuelto maldita. Y llorar, derramando con cada gota, los sedimentos de una vieja fantasía que imaginaba un mundo mejor.

Solo una sonrisa pido, que me haga saber que sigo aquí, y no soy todavía un fantasma que ha perdido su presencia, saber que aun estoy,  para hacerlos testigos de una guerra que se ha llevado a cabo, yaciendo aquí tirado, una victima herida por las  modernas armas: Hoy son los números desangrando las almas de las personas.

Solo una sonrisa pido, que apacigüe mi dolor, y me deje dormir tranquilo una noche mas. Cuando ustedes se encierren en la libertad de sus cárceles amuralladas, y yo me resigne a la prisión de las calles libres, pero de otro dueño.


Solo un abrigo pido, como el abrazo desprendido de los misteriosos impulsos del amor o las cálidas palabras de una fugaz compañía, porque si son duros los días áridos de compasión, son mucho más crueles las noches abandonadas al frío de sus corazones demasiado ocupados, pero de si mismos.

Solo un abrigo pido, porque mi dios ha sido expulsado al ostracismo, llevándose su calidez consigo  y se sienta hoy en su trono un falso profeta de las tierras del invierno, tiñendo los dominios del reino de blanca y gélida indiferencia.

Solo tu atención pido, buscando que te prestes a escuchar las palabras de este testigo: No permitas que le pongan precio a tu alma, ni dejes que tu cabeza asesine a tu corazón, no dejes que te marquen el camino y evita caer en las trampas del engaño, cuando te digan este mundo es el mejor,  acuérdate de mi.


F.V.




9 de septiembre de 2011

"Volando"




"Volando"


Visité al cielo en su campiña celeste,
bordeando los paramos de las aspiraciones,
de soñadores que asesinaron sus sueños.
Trepando las cumbres de ideales sin dueños,
que danzan promulgando las fervientes oraciones,
de ser raptadas por un fugitivo ausente.


Entré a una morada sin puertas ni ventanas,
Una verde alfombra en el piso y el sol,
Resplandecen los altares de la contemplación,
Sobre esas alturas que fueron elevadas,
Para mostrarle incluso al hombre mas necio,
Que vasto imperio solo es digno de un Dios.


Me recibió en el regocijo del silencio,
Y Fuimos a conocer sus salvajes corceles,
Les pase la mano sobre sus crestas de viento,
Cabalgamos sobre las praderas invisibles,
Arriando las nubes montamos ambos jinetes,
Dirigiendo el rumbo de un ganado apacible.


Es ingenuo el hombre que cree que le faltan alas
Para llegar al cielo, y es también soberbio,
Quien como un ángel, cree tenerlas en su espalda,
Pero no es loco quien busca el reino celeste,
Arrojándose al vacío por  propia convicción,
Alumbrado por sus ideales persistentes.



F.V.




2 de agosto de 2011

"El Viejo Sabio"

“El viejo sabio”

Conocí una vez un viejo sabio, lo encontré un día mientras caminaba por el campo en busca de algo, recuerdo que mientras me abría paso, mis pensamientos caminaban conmigo centrados en esa búsqueda, cuando deje atrás un montecito que estaba atravesando y levante la cabeza, vi a lo lejos aquella pequeña colina que lindaba con el celeste medio desteñido de un melancólico atardecer, sobre el una figura me llamo la atención y le clamo a mi curiosidad que se acercase. Para llegar allí tuve que atravesar un extenso trigal, esos miles de plantines que rodeaban a aquel extraño viejo cumplían generosamente el papel de sus mas sinceros discípulos, danzando con sus cabellos dorados robados al sol, sobre las notas del viento.

Me acerque preguntándome que es lo que estaría haciendo el viejo en ese lugar, pero al acercarme, mi presencia no logro inmutarlo en lo mas mínimo, permaneció callado sin siquiera responder a mis preguntas, expectante, atento, observador, y yo, me sentía como un insecto sobrevolando a su alrededor sin ser percibido , permanecí allí un rato y luego partí de vuelta, bastante confundido con la peculiar situación.

Al día siguiente algo molestaba mis pensamientos, la incomprensión del echo no me dejaba en paz, por lo que tuve que volver al lugar, ¿Qué hacia ese viejo allí, solo? ¿Qué estaría buscando? Cuando llegue al lugar, el estaba en la misma posición que el día anterior, y nuevamente a mis preguntas solo les siguió el silbido del viento tardío que domesticaba las hierbas, continuaba siendo ignorado, por lo que me quede un largo rato esperando, hasta que la huida del sol me mando de un disparo de vuelta a la casa.

No iba a rendirme, algo ocultaba aquel viejo, y lo intuía fuertemente, asíque regresé, una y otra vez, volviendo siempre con los bolsillos vacíos. Con el tiempo el cansancio empezó a llevarme la delantera por lo que mis visitas fueron cada vez menos frecuentes, hasta que llego el día en que la paciencia se me había oxidado, y empezaron los gritos, los insultos salieron chillando de mi garganta tan fuerte que me quede sin voz, pero el no respondió, y permaneció como de costumbre inmóvil, sin siquiera percatarse de mi presencia, cuando me aleje la humillación ardía en mi rostro, nunca me había sentido tan idiota en mi vida.

Así el tiempo se transformo en algunos inviernos y las mismas primaveras, Sabia que en algún momento tenia que fijarme si seguía allí, y si volví a el, fue empujado por el agobio de mis penas que se volvían cada día mas pesadas, me alegre de saber que no se había ido a ninguna parte, cuando lo vi me acerqué y lo abrasé, al rato explote en llantos sobre el, pero, como era su costumbre el continuaba firmemente imperturbable, a pesar de ello sentí que se alegraba de tenerme allí. En ese momento entendí algo.

Volví nuevamente a mis visitas frecuentes, pero esta vez, no esperando algo de el, sino aprendiendo.

Con el tiempo descubrí sus secretos mejor guardados, y los encontré con las llaves de la paciencia y la confianza.

Comprendí el sentido de su silencio, y dentro suyo, el valor sagrado de la palabra, y como su derroche y abusos desembocan en las mentiras que encierra, en las falsedades que dibuja y los pecados que acompaña.

Entonces develé el misterio del silencio, no hay nada en el mundo que no pueda ser expresado sin palabras, pero hay mucho que no podemos sentir sin ellas, porque su sobre consumo insensibilizo nuestros espíritus.

Comprendí su paciencia infranqueable y su desden por el paso del tiempo, entonces entendí que la vida y el tiempo son dos caminos que se cruzan, quien corre tras el reloj cazando cada segundo que se escapa, se olvida de la vida, y quien llena sus pasos de vida, no escucha el chasquido del látigo en el pasar de las agujas. Porque el tiempo es un tirano que no oye a nadie y arrastra al mundo, y quien disfruta la vida es el bárbaro del otro lado del imperio que no lo necesita ni le teme.

Comprendí su soledad, esa compañera que le cantaba en las melodías del silencio, despertando y haciendo danzar sus pensamientos. Ese incienso que lo sumía en el encuentro consigo mismo.

Finalmente comprendí su respeto por el destino, pues nunca se quejo de donde el viento había arrojado sus semillas, ni por la soledad que le rodeaba estando lejos de aquel monte, ni por las inclemencias del tiempo, ni por la falta de abrigo en aquella desamparada colina, todo lo tomo con aceptación y una callada alegría por serle fiel y confiar en su designio.

Entonces finalmente descubrí que aquel enorme y desgastado sauce no podía ser mas que un viejo sabio.

Árbol que crece sin cuestionamientos, agradeciendo y abriéndose al cielo en homenaje por dejarlo ser. Que guarda en su corteza el silencio del sabio y en su sabia la paciencia de un Dios. Que se mantiene firme en sus raíces sin dejarse mover y que se sumerge en la tierra por el néctar de la humildad. Que observa todo y calla sus prejuicios, y que en su eterno silencio dice mas que aquellos que viven para hablar.

Encontré al mas sabio en aquel árbol que envejece, enseñando en las palabras de su silencio.

F.V.

30 de julio de 2011

"Viaje al Olvido"



Caminas con paso frío y sombrío,
criatura de dios que vagas por las llanuras,
en busca de las puertas de un nuevo camino,
escapando a la maldición de aquellas ataduras.

Buscando en el viento,
la voz que te enseñe tu destino,
perdiendo el aliento,
por luchar contra tu designio.

Hundiendo tus pies en la arena,
caminando a orillas del río,
y las huellas que te condenan,
a un pasado sin olvido.

El sol que te abandona,
la luz que se esconde,
y la oscuridad que te acordona,
al amparo de un viejo monte.

El resplandor del gran astro,
que vuelve fiel a su promesa,
pero con el no vuelve el camino,
que huyo bajo la luz de las estrellas.

y comprendes que no hay mas rumbo,
terminaste perdido, en medio de la nada,
pero yace un secreto, enterrado profundo,
te has topado con el fin del sendero,
es allí donde acaba.

pobre de ti criatura,
que has viajado buscando al olvido,
pero el viaje fue testigo,
de las marcas que dejaron las ataduras.

no busques mas,
ha hablado el destino,
no puedes borrar las huellas,
que han marcado el camino.


F.V.









24 de julio de 2011

Quiero ser...

Quiero ser…

Algo que sea lo que aun no soy;
Sin dejar de ser quien soy;
Algo que siga siendo, luego de ser;
No quiero ser parte de un único ser;
Pero tampoco de la otra parte que es, sin ser;
Quiero ser eso que nadie es;
Pero que alguno una vez fue;
Ese no ser que resulta mas que todo ser.

Quiero ser porque no soy;
Aunque ese saber que no soy, buscando ser;
Me hace ser mas que aquellos que siendo, ya no serán;
No busco dejar de ser lo que soy;
Porque ese no ser, nunca me hará ser;
Ayer no era lo que hoy soy;
Mañana ya no sere, sino el recuerdo de lo que fui;
Hoy simplemente soy, buscando ser.

F.V.


22 de julio de 2011

"El Exito"

“Éxito”

Si has perseguido el éxito,
Y piensas que le diste encuentro,
Entonces te mostraré un secreto:
Agarra ese pesado ornamento,
Empieza por desatar su envoltorio,
Arráncale las ropas que ostenta,
Y quítale sus autos de lujo,
Sus mansiones, sus dominios,
Y los anillos de poder de sus manos,
Límpialo de los dorados metales que lo ocultan,
Y apágale los mil ojos que lo alumbran,
Bórrale la blancura de su sonrisa forzada,
Arroja su corona a las llamas,
Junto a su bastón de mando,
Y deja caer con el peso de su vacío,
Los acrónimos arrogantes que nublan su nombre,
Arráncale los estandartes sociales,
Y arrójalos a los lobos solitarios.


Entonces, cuando no le quede mas nada,
Escarba el suelo asfixiado debajo de el,
Toca en lo hondo la calidez de la tierra,
Aprieta con tus manos la maleable arcilla,
Ahora nútrela con esas lágrimas de frustración,
Que creíste exiliadas de tu pomposo desierto,
Y aferrate a esos dominios de la paciencia,
Rellénalos del devaluado abono de la humildad,
Y veras pronto germinar de aquel suelo,
Un verde resplandor de felicidad,
Y sobre los renovados aires de libertad,
Se abrirá danzando, para ti, la flor del éxito.

F.V.



Conversando con un niño.

-Cuando me llevaras a mi?

-aun falta….

-mucho tiempo?

-No, no es tiempo lo que falta

-entonces que es?

-que hagas lo que te corresponde…

-a que te refieres?

-no puedo mostrarte lo que hay del otro lado de la colina sino hasta que la hayamos pasado.

-no entiendo

-no tienes que entender

- y si no hago eso que me corresponde, entonces no me llevaras?

-si no lo fueras a hacer, entonces no hay razón para que te sigas alegrando de estar aquí,

-aquel otro lugar, es mejor que este?

-depende

-de que?

-Del fruto de las semillas que se te ha encomendado sembrar aquí…

-semillas?, nadie me dio semillas para hacer sembrar, sigo sin entender.

-las debes encontrar por ti mismo, para eso debes aprender a ver, a sentir, a oír,

- ya se ver, sentir y oír, entonces todo lo que tengo que hacer es plantar semillas?

-lo que debes hacer es ver tras la luz, escuchar en el silencio, y sentir mas allá de tus manos.

-y que hay de mi abuelo? …esta bien?

- solo el lo sabe

-porque se puso viejo?

-porque el viejo puede encontrar tiempo para contemplar, la resignación para aceptar, la experiencia para entender, y la humildad para ver.

- pero porque hay entonces otros que se van antes?

-algunos recorren el camino mas rápido, no te entristezcas por ellos, hay quienes tienen un recorrido mas corto porque lograron vivirlo con mas intensidad.

-porque mi madre llora?

-porque fue echa para estar junto a su padre, al igual que tu junto a ella, su separación es como la amputación sin anestesia de una parte de su espíritu, llora porque aun no puede comprender que esa separación no es eterna, en el fondo lo sabe, pero no lo entiende.

-se lo puedes explicar para que deje de llorar?

-con el tiempo lo entenderá, su necesidad de el delata la naturaleza de la unidad entre los hombres, se puede separar pero terminara por unirse de nuevo.

-porque te temen tanto? No pareces tan malo…

-porque no me conocen, no me pueden aceptar porque si bien saben que algún día los tendré que llevar a ellos tambien, prefieren ignorarme y olvidarme viviendo una vida de distracciones, pero no me tienen tanto miedo a mi como a la responsabilidad que el camino les demanda.

- mi mama dice que cuando me toman una prueba el miedo que le tengo es por lo poco que estudié.

-Como dices, el miedo no es a la vida o a mi, es al examen final que ella demanda.

-hablas raro…

-algún día lo entenderás.

-fue lindo haberte conocido, te podré volver a ver?

-cuando nos volvamos a cruzar no será en las mismas condiciones, deberás estar preparado para venir conmigo, y dispuesto a dejar todo, solo así no me temerás.

-nunca te temeré.

-Aun puedes decir eso porque todavía no hay cadenas que te aten a la tierra.

-cadenas?

-aun eres niño y los grilletes son mas grandes que tus manos, a medida que crezcas comprenderás lo difícil que será quitártelos.

-mi madre me llama.

-pues nos veremos, cuando toque tu turno

.chau…. gracias!

El pequeño se paró de un salto y se alejó de aquel extraño sujeto junto a quien conversaba, respondiendo a las señales que la madre hacia con su brazo para acercarlo a ella, con la energía propia de un niño de su edad se acerco corriendo esquivando las lápidas que se interponían en el camino, con un estado de ánimo que parecía inapropiado frente a aquella situación, al llegar cerca de su madre esta la fundió en un fuerte abrazo, sus lagrimas no cesaron de brotar en lo que duró el entierro de su padre, ya la gente había desaparecido en su mayoría y quedaban algunos pocos familiares, el chico miró hacia la pequeña loma donde aun se encontraba aquel extraño y le dirigió un último saludo con la mano, el hombre, cubierto de una capa negra, hizo un ademán con su cabeza respondiendo al saludo, una larga cabellera tricolor que variaba entre blanco, el gris y algún rezago de pelo negro, cubría ,enmarañada, parte de su cara, unos ojos azules profundos emanaban un cierto aire místico, tenía una mirada que nadie podría descifrar, su rostro estaba carcomido por el paso del tiempo, las arrugas se lo cubrían por completo brindándole un aspecto de cansancio, de seriedad, y algún atisbo de compasión.

-A quien saludas? Preguntó la madre

El niño mirándola a los ojos le dirigió una inocente sonrisa por unos segundos, la madre dirigió la mirada hacia donde se encontraba el sujeto buscando ver el destinatario del saludo de su hijo, recorrió aquella loma con la vista un par de veces, pero se rindió ante la búsqueda con una mueca de incomprensión, pues no lo veía.

F.V.



Aleteando hacia el sur


Aleteando hacia el sur.


Me miro al espejo con el fin de controlar los movimientos danzantes de la mano sobre mi rostro mientras acompaña a una cosechadora de experiencias, que va arrasando con un tupido bosque de pelos enmarañados que ocultaban mis facciones, hace cuanto no me veía en un espejo, durante aquellas dos semanas de ausencia solo me podía observar reflejado en las pantallas de las cámaras digitales, quienes devolvían una imagen miniatura de lo que parecía ser yo. Casi no me reconocía, algo había cambiado, o vuelto a ser. El débil ronroneo que escapaba de aquellas deforestadoras garras me hundían en un ensueño, en una laguna de melancolía, buscando recordar aquello que se desprendía junto a los gruesos troncos de barba que caían inertes sobre el lavatorio, ahí yacían los únicos testigos vivénciales de aquella experiencia, y seguramente estarían grabados en su interior tantos sentimientos y emociones tan difícil de encontrar dentro de mi mente, que en una selva de recuerdos luchan por interponerse buscando el protagonismo. En aquellas antenas quizás vive la única prueba de lo que fue real, de emociones que trascienden los sentidos, como la libertad que se mete en las venas, oculta tras la belleza de algún paisaje que cae preso en los ojos, siempre insaciables, siempre atentos.

Fueron testigos del largo viaje, transcendiendo ciudades, desiertos y montañas, hacia un alejado destino, quizás en el afán de lograr perderme de aquella carga, esa realidad que no despega sus pies del suelo, ese fantasma que como un perro fiel, siempre encuentra a su dueño, o lo espera a la vera del camino pacientemente hasta su retorno, y así pasó, porque el pobre no pudo ir mas allá de los limites de buenos aires, asique quedo ahí, esperando, para recibirme al regreso en el mismo lugar donde me perdió. Aun recuerdo cuando lo abandoné. Un gran peso había quedado atrás, solo pensaba en aquel navegar del tiempo, en el presente que me rodeaba y la estela de emociones y recuerdos que iba tejiendo sobre aquel imperturbable océano, la barcaza que me alejaba de aquellas tierras desgastadas del vivir por el deber, que no conocían el como deber vivir.

Así comenzaba aquel éxodo espiritual, con la mente liberada, podía observar como la noche contemplaba un desierto infinito que abrazaba todos los horizontes, entre las planicies algunas ondulaciones poco a poco rompían con la monotonía del paisaje. En su soledad brillaba la autocontemplación de si mismo, se podía distinguir un ambiente rodeado de cierta jactancia, quizás por ser de los pocos lugares que el hombre no pudo conquistar, y le permitía en su escasez y penumbras la libertad de ser, sin que lo hagan.

A medida que bajábamos y nos acercábamos a la puesta del sol, las planicies se iban arrugando, y los horizontes flaqueaban y se estiraban, las verdes lomas se hacían cada vez mas frecuentes, y algún cerro nos daba la bienvenida a la patagonia. Luego de navegar sobre las ancas de algunas lomas, un arroyito se hacia presente bajando de algún cerro, jugueteando entre el paisaje y zigzagueando de aquí para allá, acariciando las cuestas verdes donde desfilaban numerosa variedad de árboles, mas atrás un grupo de álamos se erguían al cielo, y sus altas ramas parecían revolotear de alegría en alguna danza que dirigía el viento. Sobre la costa del aguacero que bajaba, y rodeado de este bosquecillo, una humilde cabaña reposaba sobre la tranquila suavidad del valle. Una cabaña en medio de la nada, y a la que nada le faltaba.

Incluso parecía que la luz que irradiaba el sol era distinta, como si cada lugar donde alumbraba, se llenase de cierta euforia contenida y a punto de estallar en algún mágico revuelo de libertad y felicidad que brillaban a lo largo de donde quiera que se háyase la mirada del gran astro. Sin embargo al mismo tiempo, aquel paisaje congelado, expectante, parecía conspirar en silencio para si mismo, siendo su propio artista, donde un pincel invisible trazaba las líneas jugando con el contraste y la armonía de los diversos tonos verdes, azules y marrones, que se mezclaban y correteaban por el paisaje, décadas tras décadas, en una paciente obra que nunca concluiría y siempre se transformaría. Vivía para si mismo, pero no le negó al hombre la oportunidad de domesticarse frente a lo salvaje.



Aquellas colosales formaciones rocosas parecían querer cortarnos el paso a medida que viajábamos, pero el camino siempre se las arreglaba para escurrirse hacia el sur. Algún pueblo, resguardado celosamente por sus protectores de piedra, que desde sus alturas lo observaban todo y no olvidaban nada, no hacía mas que regocijarse y contemplar ese mundo desconocido.

Aquellos expectantes y atentos ancianos de la tierra estaban lejos de ser domesticados y ofrecían un desafío para quien buscara conquistar sus cumbres, y observar con los ojos de estos inmortales guardianes el verdadero valor de esas regiones. Desde allí arriba se podía contemplar todo su esplendor, como una única y gran obra, en esas alturas la montaña guardaba silencio, en un respetuoso homenaje hacia aquellos rincones sagrados de la tierra, de su tierra. Solo se permitía mirar, contemplar, y tratar de grabar en el espiritu, mas de lo que los ojos puedan absorber frente a tan extenso panorama.

Los numerosos espejos que se escondían en lo profundo de los valles, se robaban un pedazo de cielo, capturándolo entre sus aguas, y liberándolo a la mística que revoloteaba junto al viento dentro de aquellos territorios. Algún camino se adhería al paisaje sin romper con la armonía que lo abrazaba, serpenteando entre el irregular terreno, bordeando lagos montes y cerros que se interponían a su destino, hasta perderse entre la verde alfombra que dominaba por lo bajo.

Desde esa altura se veía al horizonte resquebrajarse tras un ejercito de montañas, que parecían alzarse dramáticamente en la lucha desenfrenada por cumplir con su ambición de alcanzar aquel manto celeste que se levantaba sobre ellas. Aquellos pastores del cielo, se alzaban con sus garras de piedra, recolectando desde las blancas entrañas de las sumisas nubes, los hielos que estas fielmente les otorgaban, y de ese modo, bajo el cuidado y la protección de sus alturas lo racionaban responsablemente para asi alimentar a los hambrientos lagos durante todo el año.

En pocos lugares el hombre y la naturaleza se complementaban tan bien, de día, sus extensas praderas, acompañadas de la privacidad que le otorgaban los cerros que la rodeaban, me acercaba hacia la lejanía de mi espíritu, y convirtiéndome en espectador de una obra única en que la naturaleza interactuaba para si misma, me apartó de mi egoísmo humano, del impulso esclavizador del hombre sobre los dueños originales de aquellos suelos, del instinto de poseer una parte de aquella libertad, cuando el solo acto ya la aniquilaría y nos dejaría con el recuerdo de lo que alguna vez fuel. La naturaleza hablaba en su idioma, los chirriantes cantos de los pájaros, los pintorescos rumores de sus centenarios árboles, el grito callado de las ramas agradeciendo las caricias del viento, y las pequeñas alimañas que corretean cautelosamente, todos juntos eran su voz.
De noche, un cielo abundante no permitía timidez a las estrellas, incluso las que se escondían en las grandes ciudades avergonzadas de su pequeñez, resplandecían con ferocidad. Nada se guardaba de rendir su mayor homenaje a esos rincones que la naturaleza escondía para aquellos que lograban ver mas allá de sus ojos.

Ahora, la abstinencia de libertad me empieza a enfermar, en menos de un día aquellas imponentes montañas de piedra se convirtieron en edificios de acero y hormigón, el sutil cantar de los pájaros se distorsionó en sirenas y bocinazos, la pureza del aire se gangreno bajo los efectos de los humos del desarrollo, las tímidas criaturas dueñas de la libertad se convirtieron en perros con correas, el saludo matutino de los pueblerinos enmudeció, y la sonrisa que lo acompañaba se transformó en una cara de incomprensión. Respecto de la liberación de mi espíritu, quedan sus restos volcados en estas palabras. El ultimo pelo de mi barba de dos semanas cayó junto al resto, y allí se va por las cañerías lo único que nació creció y murió junto a la libertad de mi espíritu.

Solo quedan los recuerdos, no las imágenes mentales con que el paisaje me envolvió, y que poco a poco se irán erosionando a medida que cae la arena del reloj, sino el sentimiento inconfundible de ser parte de aquel reino natural, sentimiento que se imprime en el alma y que ni el tiempo se atreve a devorar. Sentimiento de libertad.



F.V.

Algunas preguntas sin resolver...

¿Para que hago este blog?, es la gran pregunta, hace mucho que tengo ganas de crear uno, pero el tiempo y las prioridades se complotaron para no involucrarme en este embrollo, bien por ellos y gracias. El problema es que ahora los encontré incautos y puse manos a la obra, pobre de mi, ahora tengo que pensar, escribir, compartir. Y como si eso fuera poco, ¿Quien va a leerlo? ¿Quien podría reparar en esta humilde barca semi-hundida flotando en su pequeñez inadvertida frente a tan extenso océano digital? ¿Quien se va a interesar hoy en día en esas cosas que no le dan respiro a mi mente, aquellas pequeñas cosas de colores abstractos y loquiformes como los conceptual incomprensible de Liniers, llamadas ideas, pero que no son solo simples y vagas ideas que continúan el camino que el viento les ordena, sino que penetran como bacterias en mi mente, rehusándose firmemente a ser arrancadas y echando raíces, instalándose y acaparando mi consiente, mi inconsciente, mi subconsciente y todos esos ...cientes, obligándome así a seguir pensando. He perdido la habilidad de desatención a estas y hoy me veo condenado a actuar en consecuencia suyas, me esclavizan y me obligan a profundizarlas y a no prescindir de su compañía por mucho tiempo, se han apoderado de mi conciencia y no puedo neutralizarlas, a partir de ahora no soy yo quien habla sino ellas, me han poseído con el único fin de liberarlas, de dejarlas fluir, y de darles rienda suelta en este océano de infinitos caminos y mas posibilidades. Ahora entiendo, no fui yo quien creo este blog. me han utilizado.

Estas ideas que me atormentan las van (o las he de, si es que este blog pasa tan desapercibido como mis predicciones anuncian) a ir descubriendo a lo largo de los diferentes textos que quiero compartir con ustedes o conmigo en este espacio. Primero voy a compartir algunos escritos guardados en el polvo de mi disco rígido a la oscuridad de otras miradas, espero que no sientan que pierden el tiempo luego de leerlos! saludos.



19 de julio de 2011

Sobre huellas y caminos -Presentación-





Una huella nos confiesa que no somos los primeros en transitar por un terreno, dos huellas nos indican la dirección en que alguna persona una vez miro, y mas de dos huellas nos señalan el destino que ella eligió. Quizas especulando, quizas confiando, quizas apostando a ese lugar que sus pasos aún no conocían.

Un paso firme deja huellas marcadas, testimonios escritos en la tierra que proclamarán, en una paciente lucha contra el tiempo voraz, el paso de aquel que piso fuerte en su caminar sin temer que su rastro fuere perseguido por otros.

No se encuentran huellas en los padecientes caminos cuyo suelo, es continuamente castigado por el presuroso y agolpado andar de las masas acostumbradas a la seguridad de un destino ya escrito, y cuyos pasos no pueden mas que dañar, indiferentemente, aquella tierra compacta, arida y esteril que bajo ellos sufre en el anonimato

Las huellas aparecen en las tierras blandas, sensibles, que no conocen aún la estampida destructora del hombre temeroso. En los pastizales virgenes, inocentes y ajenos a todo resentimiento que el, todavía desconocido, despotismo del hombre sobre la naturaleza pueda despertar.

Son las huellas que anuncian la predicción de un nuevo sendero. Marchan guiadas por el auriga de la búsqueda que se abre entre las praderas salvajes que no conocen normas ni pautas ni método. Marchan sin conocer una ruta a seguir, arrastradas por el mismo impulso interior en armonía con la astucia de la razón que siempre acompaña, sin traicionar, ni hacer alarde de su naturaleza, porque alejada de sus dominios, en estas tierras extrañas a ella, se somete, domesticándose frente a la insondabilidad de lo salvaje.

Es así que las huellas en estos territorios salvajes no son sino la búsqueda de un pensamiento que cabalga libre buscando la verdad, esa apertura que me obliga a tener los ojos abiertos sin ceder ante el traicionero sueño y sin caminos predefinidos, ni ideologías esclavizantes, ni imposiciones dogmaticas, solo el pleno uso del propio pensamiento guiado por la brújula interior que silenciosamente parece susurrar que camino tomar frente a las infinitas bifurcaciones que en estas tierras florecen.

Aquí dejare marcadas mis huellas, marcas que, sin ser errantes, porque se encaminan en la dirección de una constante e indomable búsqueda, avanzan, aun perdidas, sin saber que es lo que deben encontrar.